Mientras esperamos ansiosamente el despliegue masivo de vehículos aéreos no tripulados (UAV-RPAS) y taxis aéreos en el espacio aéreo nacional de los Estados Unidos y Europa, seguimos encontrando a nivel mundial ejemplos de compañías que han desarrollado modelos de negocios rentables y formas efectivas de ganar dinero con aviación no tradicional en espacios aéreos menos congestionados.

Durante años hemos estado escribiendo en esta columna que los primeros ejemplos de uso exitoso de drones no ocurrirán en los cielos abarrotados de la ciudad de Nueva York o Los Ángeles o inclusive Miami, sino que sucederán en los tranquilos entornos rurales de todo el mundo y a nivel urbano, en ciudades con poco tráfico aéreo.

Hace un par de semanas, tuvimos el placer de conocer a Emilio Márquez un venezolano que se inventó un modelo de negocios exitoso a pesar de unas circunstancias muy difíciles y un entorno empresarial hostil. Hablamos con Emilio, CEO y fundador de Eco Roc Drone, una empresa de fumigación agrícola en Venezuela.

La razón por la que esta historia es notable es porque Venezuela está bajo severas sanciones de la comunidad internacional y sus políticas económicas han diezmado a una de las naciones petroleras más exitosas del mundo. En el año 2000, Venezuela producía 3,5 millones de barriles de petróleo al día, casi todos para exportación. Hoy, este número es de unos escasos 700.000 barriles, y, hace solo unos meses, era de 350.000 barriles.

Emilio y su equipo técnico vieron una oportunidad de negocio y se aventuraron a probar su tesis.

"Con las fuertes restricciones al combustible de aviación para aviones privados, la mayoría de las actividades de vuelo sobre los cielos venezolanos se detuvieron, excepto para usos militares y aviación comercial; el país entró en un período de crisis en muchos sectores", dijo Emilio, reflexivamente. "Uno de estos sectores fue la fumigación agrícola, y los dueños de plantaciones entraron en pánico ante la perspectiva de que las plagas arruinarían sus cultivos. ¡Vimos la oportunidad de proporcionar el mismo servicio con drones eléctricos que no requerían combustible de aviación y Bingo! ¡Nació un nuevo negocio!"

En agosto del 2018, hubo un intento de asesinato contra el presidente venezolano Nicolás Maduro utilizando dos drones DJI que explotaron accidentalmente antes de alcanzar su objetivo. Este incidente llevó a la autoridad de aviación civil venezolana, INAC, a detener todas las actividades de aeronaves no tripuladas en el país.

"Vimos que se nos venía el mundo encima cuando salió el decreto y nuestras actividades legítimas se detuvieron", dijo Emilio. "Pero inmediatamente pedimos una reunión con el INAC y se nos otorgó un permiso especial para volar en áreas rurales y bajo estricta supervisión. Entonces, en resumen, sobrevivimos a este enorme obstáculo y seguimos adelante".

En enero del 2022, tres años y medio después del intento de asesinato, el INAC finalmente publicó su normativa sobre drones, la cual entró en vigencia de inmediato.

"Lo curioso de la regulación de enero del 2022 es que prohibió por completo el uso de RPA’s en Venezuela", dijo Emilio con una sonrisa. "Pero al mismo tiempo, dejaron abierta una puerta enorme al decir que las empresas y los individuos con razones legítimas para su uso, pueden pedir excepciones para operarlos comercialmente. Por lo tanto, solicitamos y fuimos aprobados de inmediato, y nuestro negocio ha crecido desde entonces".

La ley tenía la intención de detener todos los usos no autorizados de drones, pero creó un sencillo mecanismo para que las empresas legítimas soliciten excepciones. Según Rodolfo Ruiz de Clyde & Co.,  una firma de abogados global con oficinas en Caracas y un equipo de abogados especializados en regulaciones de aviación, “todas las solicitudes hasta ahora solicitadas han sido aprobadas.”

"Expandimos rápidamente nuestro negocio, y hoy tenemos tres drones grandes de 30 litros de capacidad y uno con 10 litros de capacidad", dijo Emilio con orgullo. "Con estos cuatro aviones, podemos fumigar 450 hectáreas diariamente y apenas logramos mantenernos al día con la demanda".

Pero los agricultores necesitan más servicios de aviación que solo fumigación, y Emilio y su equipo tuvieron que expandirse a tecnologías complementarias para mantener contentos a sus clientes, mantener su lealtad y garantizar más trabajo de la misma cartera de clientes.

"Hoy en día ofrecemos cartografía, imágenes térmicas y multiespectrales para nuestros clientes", dijo Emilio. "Los agricultores deben monitorear cuidadosamente la salud de sus cultivos, y estos servicios adicionales les permiten seguir de cerca las áreas que están sobre regadas o afectadas por problemas ambientales no relacionados con plagas o insectos. Ofrecemos el espectro completo de servicios que se pueden realizar desde el aire, reemplazando por completo la necesidad de aviones tripulados a una fracción del costo".

Cuando la conversación giró hacia predicciones sobre el futuro, Emilio mostró entusiasmo con el porvenir de su empresa.

"Estamos ampliando la flota mediante la adquisición de cuatro nuevos aviones con una capacidad de 40 litros cada uno", dijo Emilio entusiasmado, "Esto nos ha obligado a entrar en una agresiva campaña para reclutar nuevos pilotos y entrenarlos en las diversas modalidades de vuelo de la compañía. Nos estamos preparando para junio, cuando comienza la temporada de siembra. Nuestros clientes esperan que estemos listos en términos de capacidad, y no los decepcionaremos. Nuestros drones ya están reservados desde hace meses y las cosas se ven bien".

Eco Roc Drone es un gran ejemplo de lo que depara el futuro en términos de tecnologías disruptivas en la aviación. Emilio y su equipo de ingenieros y pilotos han encontrado una manera de crear un negocio próspero en circunstancias increíblemente difíciles. No pasará mucho tiempo antes de que veamos este tipo de modelo de negocios implementados en todo el mundo.

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